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May 18::2016

LOS WINENNIALS

 
 
A la caza de los millennials en el mundo del vino.

Prowein es la Feria de Vinos más grande del mundo.
Este año hubo 9 Pabellones repletos, 6.000 expositores de 50 países diferentes y más de 55.000 visitantes de 126 países.
 

Concurrir cada año, para un diseñador como yo, amante del vino y que trabaja en la industria, es una fiesta para los sentidos. De la vista porque es un deleite ver tanta variedad conceptual, del olfato porque los aromas asoman en cada rincón, del tacto porque cada etiqueta dan ganas de tocarla y sentir los detalles, del oído al sentir cada idioma diferente y del gusto porque se prueban los mejores y más diversos vinos del mundo.

 

El gran desafío que noté este año en las bodegas fue el de poder llegar a capturar a los nuevos consumidores, a los “Millennials”, que según un estudio realizado por Wine Market, una asociación de EEUU sin fines de lucro y especializada en la industria vitivinícola, los “millennials” son la generación que más vino consume. Según los datos recabados por esta asociación, en Estados Unidos el 42 por ciento de los consumidores de vino son jóvenes entre 20 y 30 años, convirtiéndolos en la generación que más vino toma.

A esta generación se la define como viajeros, que les gusta innovar y probar nuevas experiencias, sin importarles demasiado variedades o procedencias. Están más en sintonía con la comunicación visual y los conceptos, y eso es clave para las bodegas que apuestan cada vez más a conceptos disruptivos, que cuenten experiencias y que sean atractivas visualmente.

 

En esa dirección se dirije el “nuevo mundo” desde hace años, liderados por California, Australia, Nueva Zelanda, Sudáfrica a través de conceptos no tradicionales del mundo del vino.

En Argentina este año, con respecto al año anterior, noté un cambio en sus etiquetas llevando a la feria conceptos más ricos estéticamente pero no estoy seguro si son “concepts” o si salen al mercado con éxito.

 

Y en el “viejo mundo” tal vez España es el que más se anima a esta tendencia, y desde hace unos años ya está más decidido a ser la cuna artística de Picasso, Dalí y Miró, y no tanto ser uno de los países tradicionales del mundo del vino.

Italia sigue con sus paisajes de La Toscana y sus castillos, pero están decididamente lanzados a innovar en sus diseños industriales, en botellas con canillas, fundas metálicas o a través de apliques de piedras preciosas.

 

La innovación conceptual para captar a los “Winennials” proviene de ideas más simples, estéticas, con historias que se pueden contar, ricas artísticamente, sin tanta tradición o historia y que transmitan experiencias.

Entonces aparecen marcas más conceptuales y de estilo de vida como “Simple Life”, “Life”, “El sentido de la vida”, “Je t’aime”, “You&me”, “El tiempo que nos une”, “Terra lenta”, “Happy”, “Relax”, “Sensible”, “L’efecte volador”, “The Hedonist”, “Monólogo” o “El máximo”.

Marcas que establecen un diálogo, como “Habla de la tierra”, “Habla del silencio…”, “I’am”, “What aboutMe?”, “Hola!”.

Nombres más disruptivos como “La burla”, “Furia”, “Demente”, “Salvaje”, “Lunatic”, “Arrogante”, “El Máximo”, “Biolento”, “Bestial”, “Remordimiento”, “Rabia”, “Descarte”, “El guardado”, “Mudo”, “Incognito” o “Mala vida”.

Como así también marcas con juegos de palabras, como “Cabaret Franc” o “ViZorro”.

Nota publicada en Carta de Publicidad número 1784

 
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